Si vives de alquiler, una de las dudas que suelen tenerse es respecto a la cerradura de la casa. ¿Qué derechos tengo al respecto? ¿Cómo puedo saber quién tiene acceso a mi casa?
Muchos optan por cambiar la cerradura, lo más lógico e inteligente, por dos razones:
- Por seguridad. Lógicamente, cuando tú alquilas una vivienda no sabes quiénes pueden tener copia de las llaves, desde el casero hasta antiguos inquilinos. Muchos no saben que el casero no puede impedir que llames a cerrajeros en Santiago y cambies la cerradura. Pero eso sí, tendrás que volver a poner la antigua cuando acabes el contrato si así lo pide el casero. Con tu propia cerradura te evitarás problemas como el de que la persona que alquila entre en la vivienda cuando no estés, algo que sin ser lo habitual es relativamente frecuente, ya que creen que pueden ir a ver cómo está todo o a controlar si piensan que se ha hecho una obra o cualquier otra cosa.
La realidad es que, si alquilas una vivienda, el casero no puede entrar a nada si no le permites tú entrar. Otra cosa es cuando alquilas una habitación con derecho a cocina, en cuyo caso el casero puede mantener una habitación propia en la vivienda, independientemente de si la usa o no.
- Por mejorar. Muchos pisos que se alquilan tienen una cerradura básica y tal vez tu quieras que tengan una más segura, que no resulte tan fácil de forzar. Hay personas que incluso llegan a acuerdo con el dueño del piso y, aunque tengan que pagarla de su propio bolsillo, pagan una puerta de seguridad para estar mucho más tranquilos. Si la idea es quedarse durante al menos los cinco años que dura el contrato inicial, es posible que merezca la pena ya que la tranquilidad será mucho mayor.
Hay puertas de diferentes calidades y precios y comprar una de calidad media puede ser una buena solución. Lo que no es factible es pensar en llevarse la puerta al marchar, ya que una vez hecha la obra va a ser muy complicado volver a instalar la antigua puerta sin que queden marcas, por no hablar de que tal vez se dañen los marcos al desmontarse. En cualquier caso, de ser posible devolver la puerta a su estado inicial, estarías en tu derecho de hacerlo.