Durante años, mi pareja y yo acariciamos el mismo sueño: viajar sin ataduras. Estábamos cansados de la rutina de buscar hoteles, de las maletas que nunca acaban de cerrarse y de los horarios fijos que te impiden disfrutar de un atardecer improvisado. Desde nuestra casa en Vigo, veíamos pasar las Seguir leyendo