Con cerca de treinta millones de mascotas, España posee uno de los principales mercados de animales de compañía en el mundo. Es lógico que la Venta de productos veterinarios sea elevada y crezca año tras año en el ámbito doméstico y profesional. Los fabricantes que compiten en este sector (Advance, Norbrook, Bayer, etcétera) son numerosos, y elegir al más adecuado puede ser una tarea ardua si se carece de experiencia previa.
Dentro de los criterios básicos de selección, la presencia de sellos y estándares de calidad es uno de los más importantes. Este etiquetado, homologado por la UE, supone una garantía respecto al origen, tratamiento y eficacia demostrada de piensos, medicamentos y otros bienes destinados a mascotas. Un ejemplo representativo es el sello ‘Welfair’ de bienestar animal, pero podrían citarse otros muchos.
Que la marca proveedora esté avalada por una trayectoria impecable también es importante. Los productos de empresas confiables tienden a superar en calidad y rendimiento a los de organizaciones desconocidas o con un historial cuestionable. Sin realizar un estudio de mercado, el consumidor de a pie puede investigar las opiniones que circulan sobre una determinada marca en redes sociales y en plataformas como Trustpilot o Google My Business.
Se recomienda que esta investigación previa sea juiciosa y no descarte marcas fiables solo porque se vieron envueltas en escándalos puntuales. Por ejemplo, la francesa Royal Canin se vio relacionada en espectáculos de bear-baiting en 2013, lo que desencadenó en una crisis reputacional. Una década después, y tras numerosas disculpas públicas, sus productos continúan siendo un referente en el sector veterinario.
La logística es un aspecto fundamental al comprar cualquier producto relacionado con la medicina veterinaria, tanto en bienes fungibles como en instrumentos y aparatos requeridos en esta profesión. La competitividad en el precio pierde todo su sentido si el proveedor en cuestión demora demasiado tiempo en enviar los pedidos.