El oro es un metal de una gran belleza, pero en estado puro resulta demasiado blando para poder trabajarlo. Es necesario llevar a cabo una aleación con otros metales para que adquiera algo más de dureza y no se rompa fácilmente. El tono amarillo del oro es muy característico y es todo un símbolo de riqueza y estatus. Sin embargo, al mezclar el oro con otros metales este adquiere diferentes tonos. Nacen así el oro rosa, el rojo o el oro blanco. Las combinaciones entre estas tonalidades de oro enriquecen las posibilidades a la hora de crear diferentes piezas de joyería.
Los anillos de oro blanco gozan de mucho éxito ya que el brillo de este tipo de oro es muy especial. Para quienes gustan del color de la plata pero quieren algo de mayor calidad que se note al mirarlo, el oro blanco es una excelente solución. Y para quienes son amantes del platino pero no pueden pagar el alto precio que cuesta, al ser un metal muy escaso, el oro blanco puede ser un sustituto perfecto. Además de anillos, encontramos también pendientes, pulseras, gargantillas y cualquier otro objeto de joyería en este metal. A mayores, el oro blanco se utiliza en trabajos relacionados con las placas informáticas al ser un buen conductor eléctrico.
El oro puro se mezcla con plata, con níquel o con paladio para conseguir el llamado oro blanco. Pero el oro siempre será el metal más importante en la mezcla. El brillo final se consigue con un baño de rodio que es el que le proporciona el acabado tan fino y delicado. El oro blanco es idéntico en resistencia y calidad al oro amarillo, por lo que no hay que tener ninguna duda al respecto de este tipo de joyas.
En cuanto al valor de la pieza, el oro suele tener un precio más o menos similar en función de sus quilates y también del trabajo de la joya. Es un error suponer que el oro blanco es más barato que el amarillo ya que este también tiene aleación de otros metales. Una pieza de oro blanco de mayor pureza y con un buen trabajo de diseño puede ser más cara que una de oro amarillo. Y un oro no es más bonito que otro, es una simple cuestión de gustos y gracias a las diferentes variedades, se puede escoger una pieza altamente personalizada.