Carreteras secundarias que merece la pena recorrer

Si vas a estar de vacaciones en las Rías Baixas, hay algunas carreteras secundarias que merece la pena tomar cuando nos desplazamos en coche o en moto para disfrutar de pueblos maravillosos y de vistas espectaculares. Te contamos algunas de las más populares y que sabemos que no te van a defraudar.

-La Ruta del Padre Sarmiento. Va desde Cambados hasta Vilagarcía de Arousa. Cambados ya de por sí merece una visita. Es la cuna del Albariño y un pueblo con un bonito casco histórico. Una vez allí, se toma la carretera que va por el borde del mar bordeando toda la ría de Arousa hasta llegar a Vilagarcía. Hay varios miradores desde los que se puede disfrutar de la vista y sacar espectaculares fotografías.

-La ruta Vigo-Baiona. Si bien hay una autopista que comunica ambos lugares, si no tienes prisa y quieres disfrutar de las vistas hazlo por la carretera comarcal. Incluso, si tienes ganas de caminar, puedes hacerlo por el Camino Portugués de la Costa, aunque advertimos que son 27 km. En coche es algo menos de media hora y muchos de los tramos transcurren totalmente pegados al mar. Es uno de los recorridos del mapa costa de vigo y alrededores más atractivo para realizar. Incluso se puede continuar hasta A Guarda, ya que este tramo es también muy atractivo.

– Ruta Vilaboa-Pontevedra. Recorre toda la península do Morrazo por su costa y nos permite ver diferentes lugares y parar para contemplar los espacios turísticos, como por ejemplo el famoso hórreo de Vilaboa, uno de los más grandes de la zona. Tras esto, se puede visitar Moaña, Cangas y subir al Monte do Facho. Cabo Home es una parada obligada por sus vistas y también el famoso Bosque Encantado, una finca en la cual las personas de la nobleza solían disfrutar del ocio y que todavía alberga los restos de un castillo. En Bueu, además de visitar el pueblo podemos ir a ver los petroglifos de Mogor y ya ir hacia Marín, donde no podemos dejar de tomar algo y pasear junto a la escuela naval. Desde allí, Pontevedra ya queda a tiro de piedra y allí la parada es obligatoria durante algunas horas para ver la ciudad, comer algo y disfrutar de sus calles y de sus terrazas en las plazas más típicas como la Praza da Verdura.