Olvidarse de reservar aparcamiento, extraviar la documentación o escoger ropa incompatible con el clima del destino son errores comunes entre los clientes de aerolíneas. Tomar un vuelo es una experiencia más estresante y difícil que viajar en metro, tren u otro medio de transporte. Antes de embarcar, cada pasajero debe efectuar el check-in, facturar el equipaje, pasar los controles de seguridad… Para agilizar el proceso y tenerlo todo preparado, es recomendable realizar ciertas comprobaciones antes de llegar al aeropuerto, como reservar el parking aeropuerto Santiago barato días antes de la fecha de salida.
Esta medida supone un ahorro de tiempo notable, sobre todo en temporada alta y otras épocas de desequilibrio entre la oferta y la demanda de estacionamientos. Al reservar con antelación, los viajeros evitan que las prisas y complicaciones de última hora les impulsen a cometer errores o propicien la pérdida del vuelo.
Asegurarse de tener la documentación necesaria para embarcar es otra comprobación básica. A grandes rasgos, el pasaporte, el visado, el DNI o el carnet de conducir integran el «papeleo» que se exige a los viajeros en la puerta de embarque y en los mostradores de facturación. Cualquier irregularidad (DNI caducado, por ejemplo) puede acarrear retrasos e incluso impedir que el pasajero suba a bordo de la aeronave.
Determinados vuelos superan las quince horas de duración, por lo que es aconsejable incluir en la maleta todo lo necesario para un viaje placentero: varias capas de ropa, entretenimiento a bordo, medicamentos en caso necesario, etcétera.
Además de revisar y completar la lista de comprobaciones, se recomienda llegar al aeropuerto con noventa minutos de antelación para los vuelos nacionales y con dos a tres horas para los vuelos internacionales. De este modo, se minimiza el impacto de los retrasos en el transporte público, el adelanto del vuelo programado y otros imponderables.