¿Por qué ir hasta Ons para pasar un día de playa?

Galicia tiene playas que parecen quitadas de cualquier catálogo del Caribe o de paraísos similares. Esto es así a lo largo de toda su costa, pero más todavía si cabe en las Rías Baixas, donde el clima es mucho más cálido y parece acompañar mejor a los días de playa. Con este panorama, ¿por qué querría alguien ir hasta una playa de Ons? Pues lo cierto es que no cabe duda alguna de que hay razones para acudir a Ons. Te vamos a contar cuáles son los incentivos para la mayoría de quienes se cogen un ferry rumbo a la isla.

Uno de los principales incentivos está en que el número de visitantes a la isla es limitado. Esto hace que, aunque pueda parecer que llegan muchísimas personas, una vez que se van repartiendo por los arenales de la isla, nunca hay demasiadas personas en ellos. Incluso llenos, no se ven abarrotados como sí sucede en los que hay en la costa del continente, especialmente en aquellos lugares que están más de moda.

Otro de los incentivos es que en Ons hay muchas calas que tienen un aspecto totalmente virgen. No hay servicios, pero tampoco hay nada que altere la naturaleza. Se desciende por un camino estrecho y, a partir de ahí, se está en un lugar que parece perdido del mundo. La sensación de evadirse y de estar en un lugar al margen de la civilización es grande, aun viendo la costa desde la playa y contemplando como transcurre la vida al otro lado del agua, con un ritmo que nada tiene que ver con el de esa playa en Ons.

Muchas de las personas que acuden a pasar un día de playa en Ons lo hacen porque así tienen la ocasión de comer en alguno de sus restaurantes. Su fama está totalmente justificada, ya que cuentan con productos de primera calidad. No podía ser de otro modo cuando están en un lugar en el que la pesca es de lo mejor. Poder tomar el sol, subir para comer un pescado de la ría que acaba de salir de sus aguas para nuestro plato y poder descansar de nuevo durmiendo una bonita siesta al sol es todo un lujo que solo se puede dar en lugares como Ons, en los cuales la vida transcurre a un ritmo diferente.